Las propiedades generales de la materia son aquellas características comunes a todos los cuerpos. Por ello, son características que describen a todo tipo de sustancias, sin importar la naturaleza de las mismas. En este sentido, se conocen también como propiedades comunes o extensivas de la materia.
Las propiedades generales de la materia son:
Masa: es la cantidad de materia que contiene un cuerpo, y se suele medir en kilogramos (kg). Por ejemplo, un kilogramo de arena tiene la misma masa que un kilogramo de aire, aunque sean partículas distintas.
Volumen o extensión: es el espacio que ocupa un cuerpo, medido usualmente en litros (l) o metros cúbicos (m3). Un litro de agua, mercurio o metal fundido ocuparán un mismo volumen, aunque difieran en otras propiedades.
Peso: es la fuerza que ejerce la gravedad sobre los cuerpos, expresado en Newton (N). Es una propiedad que depende de la cantidad de masa y del cuerpo que ejerce la gravedad. Un kilogramo de plomo tendrá un peso menor en la luna respecto a la Tierra, pero mayor en Júpiter.
Porosidad: se trata del espacio que existe entre las partículas. Es una característica que cambia según la temperatura y presión, ya que cambia según el estado de agregación de la materia (sólido, líquido, gas, plasma). Aun así, toda materia contiene porosidad, sin importar su estado.
Inercia: es la característica que impide a la materia moverse sin intervención de una fuerza externa. Cuando una fuerza externa es aplicada, la inercia implica que la materia seguirá moviéndose a menos que se apliquen otras fuerzas externas, como la fricción o el peso de otro cuerpo.
Impenetrabilidad: es la propiedad de un cuerpo en no poder usar el espacio de otro cuerpo al mismo tiempo. Es decir, si metemos nuestra mano en un vaso de agua, la mano desplaza las partículas de agua hacia otros lados.
Divisibilidad: es la capacidad de la materia de dividirse en partes más pequeñas. Toda sustancia puede ser cortada o separada en trozos al utilizar ciertos métodos. Un ejemplo es al romper un papel; podemos seguir rompiendo piezas de papel hasta que solo queden trozos diminutos.